Por El Jefe.-
Aunque hacía tiempo que no escribía esta sección, magnos acontecimientos del mundo del cine español lo requieren y el estreno de una de las películas más esperadas de este año no podía ser menos… Por eso hemos decidido dedicarle una de nuestras entrevistas falsas a su director Julio Medem.
QMEECE: Buenas Julio. ¿Qué tal te encuentras? ¿Más relajado tras el estreno?
JM: La verdad es que sí… Cuando algo te lleva tanto tiempo darlo por concluido… Más montaje, promociones, etc… Al final ya tienes ganas de acabarlo…
QMEECE: Eso no es lo que soléis decir los directores en las entrevistas… Siempre es como que os da algo de pena porque es como un hijo y esas cosas.
JM: Chorradas… Eso lo dices para quedar bien. ¿Sabes lo poco que he dormido durante el rodaje? Estaba destrozado y deseando irme a casa a ver la tele.
QMEECE: ¿Cómo? ¿Qué ves la tele? Yo creía que eras todo un intelectual de esos que no tienen tele en su casa.
JM: Ya claro. Y que solo veo cine español. Ya me habría pegado un tiro.
QMEECE: Bueno, a lo que vamos, que no quiero que se alargue esta entrevista… Te hemos traído aquí sólo para que nos expliques algo que nos tiene muy intrigados. No es en concreto de la película porque, la verdad, es que nos la trae bastante floja (no tienes que ser muy listo para saber que por aquí no ha gustado demasiado)
JM: No, si ya me imaginaba… Con el título que tiene este blog no podía esperar que os gustase…
QMEECE: El caso es que una vez vista la película, salimos intrigados por cómo fue el momento concreto del primer visionado… Cuando por fin, quienes estuviesen en esa sala, productores, montadores, alguien del equipo o incluso algunos actores (aunque por lo que suelo leer en entrevistas estos últimos no son muy dados a verse en el cine, quizá por no tener que repetir la película), terminaron de verla por completo. ¿Qué cara pusieron? ¿Cómo te miraron? Es más… Si preguntaste si cambiarían algo, ¿qué te dijeron?
JM: La verdad es que… Bueno, efectivamente, como puedes suponer, con las nuevas tecnologías, fue difícil que nadie la viese entera hasta que ya la tuve acabada. Estaban, como dices, los productores, el montador, algunos amigos y yo básicamente. Lo de los amigos, no es que los invite por eso de tener una opinión más sincera (los productores no opinan, ya han cobrado al subvención y lo único que esperan es estrenarla), sino porque siempre les mola sentirse importantes al ser invitados a estas cosas… Cuando acabó la proyección, recuerdo, lo primero, el gran silencio que se hizo. Todos con las caras serias y largas… Y la primera frase de uno de mis amigos: “Está buena la chica, ¿eh” ¡Qué cabrón que la has sacado desnuda todo lo que has podido” (esto en vasco, claro). Este comentario lo ignoré porque es uno de mis amigos que ve muy poco cine español y no sabe que lo normal es coger actrices jóvenes y despelotarlas lo más que puedas, si no, seríamos americanos.
Los siguientes, una vez roto el hielo, fueron opiniones sobre si había cosas que gustaban más, otras menos, por lo general todos coincidían en repetir “Obra maestra” y esas cosas que se dicen cuando están ante la presencia de un genio como yo (que escribo, dirijo y produzco e incluso monto mis películas para que nadie me rechiste y porque, por otra parte, también es algo típico del cine español en el que los directores hacen de todo, menos poner el dinero). Así que me di por satisfecho…
Sólo hubo una voz disonante… Un productor pequeño y feo al que nunca hemos escuchado mucho porque siempre se sienta al final, dijo que lo de la escena de la cagada en la cara del americano… Como que le gustaba porque era lo que se merecían, pero que no acababa de encajar en el tono general de la película porque hasta ese momento no era escatológica. Dado que, siempre según él, tampoco era del todo necesario, ya que la lucha era de la mujer contra el hombre, no contra el odioso capitalismo norteamericano que nos ha llevado a tantas guerras (cosa que yo siempre quise meter en la película) y que, en el peor de los casos había otras muchas formas de vengarse, se atrevió a proponer que la quitase… Por supuesto, no hizo falta que yo dijese nada, pues todos se lanzaron a insultar al fascista que quería quitar uno de los momentos con los que más iba a disfrutar el público en la película. Pero, debo admitir que me hizo reflexionar y, aunque nunca se me pasó por la cabeza quitarlo, rodamos la escena de la cetrería que explicaba todo lo que quería expresar y además, al paloma se cagaba en el águila que representa a los Estados Unidos. Debo reconocer que esa idea fue grandiosa, incluso viniendo de mí, y que ha hecho ganar muchísimo a la película (ninguno de mis amigos ha dudado ahora en afirmar que es una Obra Maestra gracias a esta proeza de la metáfora que, muchos no se lo creen, pero me salió en tan sólo unas horas de reflexión).
QMEECE: Debo reconocer que a mí también me parece increíble que se te ocurriese algo como eso.
JM: Gracias.
QMEECE: Gracias a ti… La verdad es que nos has contado, todo lo que necesitamos saber… Sólo una última cosa más… Como productor… ¿Habéis hecho estimados de cuánto creéis que vais a ganar con la película?
JM: ¿Estimados? Sabemos lo que vamos a ganar porque el Gobierno Vasco, el Ministerio y la Comunidad Europea ya nos han dado todo el dinero…
QMEECE: No, si me refiero a por parte del público.
JM: Si te digo la verdad… A mí es que eso del público… Yo soy un artista.
QMEECE: Bueno, pues muchas gracias por todo y hasta más ver.
JM: Claro, la siguiente película va sobre Saharauis y lo cercano que están al espíritu del conflicto vasco, todo muy actual y siempre visto desde la perspectiva de un colibrí que representa el espíritu combatiente de los zapatist…
QMEECE: Claro, claro. No dudaremos en verla…
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