lunes, 27 de agosto de 2007

Caótica Ana - Crítica

Director: Julio Medem
Productor: Julio Medem
Reparto: Asier Newman, Manuela Vellés, Charlotte Rampling, Bebe, Nicolas Cazale, Matthias Habich, Lluis Homar, Raúl Peña
Género: Drama

Antes de comenzar, una advertencia: Esta crítica va a destrozaros la película. Efectivamente puede sobrar este comentario porque en una web que se llama "Qué mierda es el cine español" no se podía esperar menos, pero es que me siento en la obligación de tratar de conseguir que, al menos una persona de los que lean esta crítica, logre ahorrarse el dinero de ir al cine a ver semejante esperpento.

Dicho esto, comenzaré contando la primera escena de Caótica Ana pues, en mis reflexiones posteriores, se reveló como el mejor resumen gráfico de lo que será la película: En una escena de cetrería, el anfitrión explica a sus invitados la precisión de los halcones para cazar a las palomas en vuelo. Es evidente que poco tienen que hacer contra ellos, sin embargo, cuando le quitan la capucha al halcón, lo primero que recibe es una cagada de la paloma (así literalmente) en los ojos. Efectivamente, una vez limpio, la paloma no tiene ninguna posibilidad, pero ahí queda eso. La paloma ha tenido su momento de venganza. ¿Cutre? ¡Eso no es nada!

Argumento.-

La película está protagonizada por Ana, una joven hippi que vive en Ibiza de vender los cuadros que pinta y que habita con su padre en una cueva. Un día, una mecenas (se presenta como tal a pesar de que podríamos, por el interés que pone en llevarse a la chica, que es un poco lesbiana) admira sus cuadros, logra que la inviten a cenar a la cueva en la que vive con su padre (obvio precisar más el tema de la cueva) y le invita a ir con ella a Madrid. Según le dice, tiene una casa en Madrid donde podrá desarrollar sus actividades artísticas junto a otros jóvenes que ha ido recogiendo por toda España. El padre, a pesar de que se escapa su único sustento (recordemos que vivía de vender los cuadros de su hija), decide permitirle irse.

La casa es todo lo que podía esperar y más. Allí conoce a Linda (Bebe, que a pesar de que no se la entiende nada de lo que dice durante la mayor parte del metraje, es de lo mejor de la película) y también descubre e amor en la figura de un pintor saharaui, participa en perfomances, etc.

Y todo va genial, hasta que un día, cenando, ve unas langostas en un tanque y sufre un ataque que la deja inconsciente y le trae recuerdos de un pasado que no conocía en el que era, casualidades de la vida, saharaui y le quitaban un hijo. Por suerte, el ataque se produce en presencia de unos hipnotizadores (en concreto uno joven con aspecto de estar algo salido) que se hacen cargo de su caso y comienzan a hipnotizarla en repetidas sesiones que van demostrando que Ana ha vivido numerosas vidas, en todas las cuales moría.

La película entonces cambia de registro, se convierte en una sucesión de sesiones (cada cual según parece más interesante que la anterior aunque sólo vemos una o dos porque la chica se empeña en que no quiere verlas y ellos no hacen nada más que ponerle las grabaciones para su desgracia).

Llegado un punto decide romper con todo e irse a Nueva York, pero, como siempre, el destino la maltrata. Allí está el saharaui que le abandonó y encima su vida más pasada también transcurrió en Estados Unidos, donde fue una especie de Diosa cuyo amor verdadero mató, significando esto el fin del poder de la mujer sobre el hombre y el cambio definitivo que se produjo en la forma de pensar de las generaciones sucesivas, donde el poder de la guerra reinó sobre el de la posibilidad de traer vidas al mundo aunque la realidad es que este segundo es mucho más poderoso.

Crítica.-

Ciertamente, así contado no parece tan horrible. A mí me gusta Medem y no me desagrada el discurso de la película sobre un tema del que ya había leído y en el que se supone que la mujer perdió el trono de la humanidad a favor del hombre y eso supuso la desaparición de las sociedades matriarcales. Incluso, si nos ponemos, ya es un tema recurrente en la filmografía de este director el de la mujer como "Diosa en la Tierra" pues, si recordáis la Mari de Tierra a protagonizó una especie de reflexión semejante en el libro "Mari en la Tierra".

Pero lo que es cierto es que es lo único que se salva pues la forma de contarlo si bien no empieza tan mal, acaba derivando hacia el ridículo más absoluto con una Ana que, tras conocer su supuesto pasado (impregnado siempre de buenrollismo pues siempre ha sido mujer maltratada en todas sus vidas) decide vengar, como la paloma hace del halcón) en la figura de un supuesto señor que ha mandado al hijo de unos inmigrantes a la Guerra del Golfo y, como la paloma, lo hace cagándole en la cara. Aunque sabe que tiene las de perder, al menos eso le hace sentirse bien.

Supongo que cualquier lector con un mínimo de luces, habrá releído el párrafo anterior al menos dos veces y tratará de imaginarse cómo ha podido resolver una situación así un director por mucho talento que tenga (aunque, la verdad aquí el talento no se ve por ningún lado) o incluso habrá algún atrevido que piense, en un ataque de decencia, habrá hecho una elipsis. Ya digo que no. Se ve. Se ve perfectamente, es completamente ridículo, y hace que una película que oscilaba en la fina cuerda entre el ridículo o simplemente la pésima calidad, sea recordada con un profundo asco. Y es que, al salir de verla, trataba de imaginar cómo debió ser la primera proyección completa de la película. Cuando se encendieron las luces y Medem preguntó a los presentes: "Bueno, ¿qué? ¿qué os ha parecido?". Supongo que las caras eran de póquer y que nadie se atrevió a decirle al genio del cine español que lo que había hecho era una puñetera mierda y que ese final sólo lo confirmaba. Y si, por casualidad alguien lo hizo, quizá en ello encontramos la razón de esa primera escena metida a piñón. Una forma de explicar que lo que hace al final no es ridículo y gratuito, sino que está plenamente justificado en el guión. ¡Ja! Me río yo.

Finalmente en lo que se refiere a actores y apartado técnico diré que, exceptuando el abuso de actores que hablan en un español con acento extranjero o que, simplemente no se les entiende porque mascullan más que hablan, la protagonista no lo hace mal del todo (ésta sí será premiada a la actriz revelación si se atreve a volver a salir a la calle tras cagarle a un señor en la cara en una pantalla de 5 x 2 metros).

Técnicamente falla en el aspecto de que Medem ha descubierto las cámaras digitales y, lejos de tratar de ahorrase el dinero que no cuesta hacerlo en cine, decide rodar mucho más, ya que es gratis, recreándose hasta el aburrimiento en imágenes que cree bonitas, pero que en realidad están rodadas a veces con un enfoque que parece más de telefilm.

Dicen en Ratataouille (si yo hiciese cine después de ver esta película, lo dejaría - más si soy español - ) que hacer una crítica mala es aún más satisfactorio que si es buena. Pero a veces es que, aunque quieras hacer una crítica buena, es imposible.

Sinceramente, una película que no os podéis perder porque si no, vais a pensar que todo lo que he dicho lo he dicho por faltar. Yo al menos no he usado tacos ni palabras mal sonantes definiéndola, como seguramente hagáis vosotros cuando os salgáis del cine antes del final. Y, sí, os aseguro que podéis salir porque no merece la pena verlo.

Un saludo desde el Infierno.

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