domingo, 1 de julio de 2007

Sábado 30 de Junio de 2007

Son las 10:30 de la mañana cuando suena el teléfono. Me duele la cabeza, creo que por sueño, auqnue muy posiblemente se deba a la resaca de ayer. Las fiestas de Chueca son duras y más si antes has estado en una barbacoa que organizan tus amigos poniéndote hasta arriba para luego ir a seguir la fiesta en el Orgullo Gay. Y no es que yo lo sea, pero lo cierto es que sí la mayoría de la gente con la que me codeo. Llego a la conclusión de que entre la política y en el cine están repartidos la mayoría d elos gays de este país.

La barbacoa no fue muy divertida. Era la presentación en sociedad de la nueva novia de uno de mis amigos, Carlos, repesentante de artistas de medio pelo, pero que se ha forrado creando y llevando a programas del corazón a famosetes de nueva cuña. No tardé en descubrir que más que a su nueva chica (la cuarta de este mes) lo que quería era enseñarnos el descapotable que se ha comprado gracias a la promoción de su último hallazgo (no diré el nombre pero sus iniciales deberían bastar ya que ahora no hay programa que no se precie de tenerle: RB).

Chueca tampoco fue mejor. Mucha gente, mucha loca, poca chica interesada en algo más que ver los cuerpos y ropas que lucen lso gays vestidos para la ocasión. Lo único bueno fue encontrarme con Ricky. Ricky es exhibidor, productor y trapillea con drogas (que es de lo que más dinero saca). Ahora está pensando en montar un cineforum una vez al mes de películas cutres de serie B y la verdad que me parece de lo más inteligente que he oído hoy.

Cuando llego a casa mi madre aún sigue en el salón haciendo punto de cruz. Le saludo rápidamente y me voy a dormir. Mañana será otro día.

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